EL NOVIO Y EL VESTIDO DE LA NOVIA

¿Habéis pensado alguna vez en saltaros las normas con el tópico “no ver el vestido de novia antes de la boda? Pues bien, hay una pareja que, sin planearlo ni pensarlo, lo hizo.

Ella siempre ha sido muy impaciente para cualquier cosa; dar los regalos de cumpleaños antes de tiempo, los de navidad, etc. y cada vez que tenía una prueba de su vestido volvía a casa con ganas de enseñarle todas las fotos que había hecho a su futuro marido. Tanto era así que a veces habría la galería y él tenía que taparse los ojos para no verlo, aunque realmente moría de ganas.

Ha sido una pareja que bajo lo tradicional han sido atípicos y creo que esa mezcla hace la perfección. Aunque si es cierto que perfección es todo aquello que nos guste y haga felices.

Todos los preparativos de la boda fue cosa de los dos. No había uno que estuviese más involucrado que el otro, incluso más ilusionado. Los mirabas cuando tenían que ir a decidir algo y siempre lo hacían cómplices, tanto así que los profesionales con los que trataban para su boda también lo notaban y se lo hacían saber.

A dos días de la boda la novia tenía su última prueba de vestido y como salieron juntos a desayunar, el novio la esperó tomándose un café en un pequeño bar al lado de la tienda.

Los novios desde el principio entablaron una muy bonita relación con la dueña de la tienda de novias, pero que, además, ahora se ha convertido en una buena amiga y ha sido parte de esta historia.

Mientras la novia tenía el vestido puesto, ambas hablaban de todo el tiempo que ya había pasado y que al fin llegaba el gran día y a lo que seguidamente repuso: “sois una pareja tan especial y cómplices que sería tan bonito que pudieseis compartir este momento juntos también. Eres una princesa, tiene que verte”.

Diseño: Enzoani // Breeze Bridal

La novia quedó extrañada porque era todo lo contrario a lo que su entorno le decía. El clásico tópico ” ¡¡ EL NOVIO NO PUEDE VER EL VESTIDO DE LA NOVIA ANTES DE LA BODA!! “.

La dueña de la tienda prosiguió y añadió: “es muy bonito ese momento en el que la novia entra y el novio la espera en el altar y por primera vez ve el vestido, pero aparte de los nervios que hace más difícil centrarse en todo y poder admirarlo, también todos los invitados están siendo testigos por primera vez. En cambio, vosotros sois tan especiales y habéis compartido cada momento juntos hasta hoy que sería idílico que él pudiese verte ahora mismo, tocarlo y apreciarlo con tranquilidad, con calma y realmente ser el primero en verte”.

La novia quedó convencida totalmente porque ella llevaba meses esperando ese momento. La dueña de la tienda salió al pequeño bar de enfrente y le hizo la proposición al novio, la cual él, que tanto se había negado, no pudo evitar decir un rotundo si porque le parecía una romántica idea.

El novio entró y ella les dejó solos en la tienda. Si, la dueña de la tienda se fue para darles intimidad.

La novia en ese momento llevaba puesto el vestido y los zapatos, pero le faltaban todos los complementos, desde las joyas hasta el velo. Aún así, él quedó fascinado. Sus ojos estaban abiertos de par en par y brillantes. Si cara una mezcla entre nervios, emoción e ilusión.

Se acercaba poco a poco para poder apreciar bien ese momento. Estaba nervioso. Ella le dijo que podía tocarlo y él lo hizo. Lo hacía con miedo, como si fuese una obra de arte a la que no dejan que te acerques porque es una reliquia… Tocaba el vestido y cada detalle con cuidado y disfrutando realmente del tacto, de la novia, del momento.

Foto: Vicky Baumann

El día de la boda, cuando él esperaba en el altar y ella apareció, volvió a sorprenderse porque aparte del vestido, hay muchas cosas más que hacen a la novia. La miro como si fuese la primera vez. La esperaba con la boca abierta y los ojos brillantes…

Ellos dicen que no cambian por nada haberse saltado el tópico del novio y el vestido de novia porque, la recepción de la novia fue idílica, pero compartir cada momento hasta el día de la boda, lo fue aún más.

Foto: Dawn Jarvis

Las normas están para saltárselas, por ende, el protocolo también. Cuando hagas algo especial para ti, el protocolo lo eliges tú.

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